POR QUÉ UNA APLICACIÓN DE SERVICIOS JURÍDICOS

Recientemente ha tenido lugar un encuentro de abogados llamado Legal Management Forum. Allí ha acudido lo más selecto de la profesión. Las multinacionales que demandan servicios jurídicos y los grandes despachos que los proporcionan. También  los despachos de menor  tamaño y sus inquietudes ante el futuro han estado presentes.

Porque el enorme cambio que en todos los ámbitos desfila ante nuestros ojos no podía ser ajeno al mundo jurídico. En nuestro país hace años que irrumpieron los grandes despachos, desplazando en muchas ocasiones a los abogados “de toda la vida”. El sector jurídico necesitaba hacer frente al mayor tamaño de sus clientes, multinacionales en muchos casos. Hoy no extraña que la principal firma del sector cuente con 800 abogados, y que esta línea se encuentre entre las diez primeras. Como anécdota, que muestra la concentración, la décima de esta lista, con 160 abogados en su plantilla, Ollero Abogados, se integró recientemente en Andersen Legal, buscando nuevos mercados.

En otro ámbito, están entrando en escena nuevos operadores, con menos costes operativos y que aplican economías de escala. El consumidor de servicios jurídicos también se decanta por el precio, y demanda la certeza y previsibilidad de los honorarios.

En Estados Unidos, algunas empresas como General Electric han introducido en sus sistemas a 200 despachos de abogados, a los que dan paso a su intranet para acceder a tarifas, detalles, descuentos y valoraciones. El acceso a esta plataforma implica que el despacho deba firmar un contrato, ofreciendo tanto tarifas especiales, como sistemas de valoración para poder comparar ofertas entre despachos.

Portales de abogados, como Legalitas, o a un nivel más amplio  Globality, ponen en contacto a los abogados con sus clientes. En este escenario la venta de servicios en la misma forma que lo hacen los productos a través de Amazon, o los hoteles a través de Booking, sólo es cuestión de tiempo. A priori las ventajas para el consumidor parecen sustanciales. Permite escoger por las concretas necesidades y especialidades. Los usuarios pueden verter sus críticas on line, y esto ayuda en la elección, y obliga a los despachos a la mejora continua de sus servicios. También lo puede ser para aquellos despachos que crean en la mejora continua. Un buen posicionamiento en estos futuros portales jurídicos dará acceso a un mercado mucho más amplio que el que pueden acceder en la actualidad, permitirá especializarse en nichos de mercado concretos. En suma, dará visibilidad a los que hoy no pueden tenerla.

Por último, la llegada, en un tiempo más cercano del que pensamos, de la inteligencia artificial, va a influir sobremanera sobre la profesión de abogado. IBM creó hace unos años el programa Watson. Con una imponente base de datos formada en Internet (leyes, artículos especializados, noticias, etc.) no sólo da las respuestas significativas, como Google, sino la concreta que podría haber ofrecido un abogado. La firma global Baker & Hostetler han adquirido Ross, el primer abogado creado con Inteligencia Artificial, para ser empleado en el área concursal.

En este cambiante panorama, el conocimiento por el cliente del despacho y su cercanía para atender sus problemas se convierten en un elemento vital. Una aplicación permite al usuario analizar, desde su teléfono móvil, el servicio que puede adquirir y su precio. Permite enviar información, interactuando con ella. A la vez es un producto tecnológico que mostrar en el escaparate de Internet, a todos los que piden algo más a su abogado hoy. Por ese motivo hemos creado una aplicación, para dar un paso que nos permita acortar la distancia con nuestros clientes, en un escenario global que está cambiando en este mismo momento.

Jesús Medina Jaranay

Abogado Socio de  Consultores de Gestión, S.A.P.

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